Nos faltó tan poco para llegar a nada
No sé si te las merezcas.
No sé si todavía significas algo.
No sé siquiera si aún te amo.
Pero, por alguna extraña razón, permaneces en mi memoria, clavada como un clavo en la pared.
Sigues en mis pensamientos.
Y te has vuelto más que un mero recuerdo: te has vuelto parte de mi historia de vida.
No sé si todavía piensas en mí.
No sé si soy la razón de tus desvelos.
No sé si eres el motivo de mi soledad.
Los días pasaron, y el tiempo fue matando lo que algún día nos unió.
Las risas y los juegos quedaron guardados en el baúl de las memorias.
Tomaste la llave… y la escondiste en algún lugar que ni tú ni yo podemos recordar.
No sé si tienes a otro.
No sé si ahora eres más feliz,
o si te hundes en los rincones de tu habitación.
Vivimos tan cerca, pero estamos tan lejos.
Estamos tan lejos… y vivimos tan cerca.
La luz que irradiaba tu sonrisa se difumina en mi mente.
Y en los días más fríos, cuando la lluvia cae por mi ventana,
es cuando más extraño la calidez de estar abrazado a tu cuerpo.
No sé.
La verdad es que no sé.
Fuiste la calma en mis días de tormenta,
y ahora eres el tormento de mis días.
Muchas veces me he preguntado cuál fue mi error,
qué clase de persona debí haber sido para recibir esta fría indiferencia,
si lo único que hice fue entregar mi corazón.
Hoy solo quiero desahogar lo que invade mi pecho.
Lo que un día hundía mi barco.
Navegando entre mares tranquilos aprendí a sentir de nuevo.
Navegando por aguas turbias aprendí a resistir la tempestad.
Y navegando por las noches… aprendí a guiarme por las estrellas.
No importa estar solo durante mucho tiempo,
si en esa soledad me acompaña un poco de tu esencia.
Las fotografías que un día existieron dejaron de existir,
perdiendo su significado,
perdiendo su valor intrínseco.
Perdimos lo que hacía que una fotografía fuera una fotografía.
Perdimos el juego del amor.
No fuimos tan afortunados como otros.
Nos quedamos atorados en el enamoramiento.
Nos quedamos con las ganas de más.
Sin un beso más.
Sin un abrazo más.
Sin una caricia más.
Nos faltó tan poco… para llegar a nada.
0 Comentarios