La importancia del presente
El pasado y el futuro son dos cosas que están fuera de nuestro control. No vale la pena preocuparse por aspectos intangibles de un mañana lleno de incertidumbre, ni castigarse por las consecuencias de nuestras decisiones pasadas, puesto que lo que ya aconteció, en su momento fue y dejó de ser.
La única medida plausible de nuestra vida es el momento presente. Concentrarnos en lo que podemos hacer en el instante que nos rodea es la mejor forma de alcanzar la paz mental.
Es importante tener conciencia del presente y habitarlo, puesto que muchas veces —en mi caso— suelo divagar entre pensamientos sobre el mañana, y me pierdo en la rumia del pasado. Esto provoca una constante ansiedad por querer tener todo bajo control, especialmente las cosas exteriores, las cuales, de acuerdo con los estoicos, son imposibles de controlar.
Asimismo, vale la pena mencionar que solo vivimos un día a la vez. Por ende, por más que hagamos planes sobre el futuro, solo podemos controlar lo que hacemos con nuestro tiempo momento a momento. Ojo aquí: no digo que hacer planes esté mal —de hecho, es indispensable para visualizar nuestra trayectoria futura—. Lo que sí representa un problema es querer abarcar el mañana cuando aún estamos en el hoy.
Por lo tanto, considero que para poder concentrarnos en el presente es necesario soltar el pasado, dejar de pensar en el mañana y enfocarnos en lo que podemos hacer ahora. Por ejemplo, de nada sirve preocuparse o lamentarse por cosas que no sucederán hasta dentro de unos días, o que ya ocurrieron hace años. Lo único que conseguirás es distraerte y perder de vista lo que realmente deseas alcanzar.
Entonces, ¿qué se debería hacer? Primero que nada, tener muy clara la importancia del hoy. El hoy es poderoso. Yo lo veo de la siguiente forma: el hoy es como un paso que damos lejos del pasado y cerca del futuro. ¿Por qué digo esto? Simple: el ayer es historia, el futuro aún está por llegar, y el hoy es lo único que tenemos para alcanzar eso que anhelamos. De allí su importancia en nuestra vida. Lo que hagamos hoy nos transformará respecto al ayer y nos acercará a lo que deseamos mañana.
Lo que yo suelo hacer para concentrarme más en el presente es practicar conscientemente mis actividades diarias. Por ejemplo, si en este momento estoy escribiendo esto, mi atención se enfoca únicamente en ello. No pienso en si tengo que hacer determinada cosa más tarde, o si mañana tengo una cita, o una entrevista de trabajo. Para nada. Al escribir, me conecto conmigo mismo y soy consciente de mis pensamientos.
Por eso practico lo que se denomina mindfulness informal, lo cual significa que realizo actividades siendo plenamente consciente de que las estoy haciendo: sintiendo cada palabra que escribo, entendiéndolas, escuchando el sonido del teclado mecánico, oliendo el aroma del café que tomo en este momento. Eso me permite realizar mejor mi actividad, además de dirigir mis esfuerzos de forma más clara.
En resumen, la importancia del hoy radica en que es lo único que realmente tenemos. No podemos viajar en el tiempo para adelantarnos al mañana ni cambiar nuestro ayer. Así que es fundamental tener presente lo que hacemos en el hoy, porque lo que hacemos hoy transforma nuestro futuro y nos reconcilia con nuestro pasado.
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