Saliendo del abismo, dejando atrás las paredes del olvido

La última llamada 

Cuando las luciérnagas trasnochaba la ventana de Natali, se iba dando cuenta que la esencia de su alma se desvanecía ante sus ojos, apunto de retirarse a la zona más oscura de la vida, recordó las palabras que un día resonaron en su cabeza, y apuñalaron su corazón.


Eres el valor escondido detrás de tu sombra delante de tu luz. 


Navegando entre el infinito de su habitación, rumiando la esencia de su propia identidad, decidiendo si era momento de partir o no, esta lucha, la batalla interna se desencadenaba en sus adentros, quién era realmente, por que la herida dolía de placer, la música Techno THE NARCISSIST de ATLUS,  envolvía su habitación, retumbando entre las paredes de su alcoba, acallando los sonidos de su llanto, tan desesperado en busca de algo alguien que le reconfortaba, pero no había nadie. 


La música envolvió su tristeza, pero acaso la tristeza logra envolver a la música.


Esa noche Natali, estaba sola en la penumbra de su habitación, ningún alma se había atrevido a venir a verla, sus padres, menos precisa su sentir, invalidaban sus emociones, era como decirle al enfermo terminal tú puedes curarte, solo hace falta que vivas después de la muerte. La única persona en la cual podía confiar en ese momento, la cual podría darle un poco de luz al final del túnel, era Eduardo, su mejor amigo de la infancia, aquel que está cuando nadie más está, el tipo de persona que refleja luz en su sonrisa y te hace sentir de vuelta en casa, después de un dia tan pesado de trabajo. 


Aquel que está cuando nadie más está, el tipo de persona que refleja luz en su sonrisa, y te hace sentir de nuevo en casa. 


Dubitativa de salir de su habitación,entre la crisis de ansiedad, y el peso de la depresión que solo puede ser comparado con sísifo cargando su propia piedra, el peso de la ansiedad, el padece de la depresión, haciendo un esfuerzo extraordinario, sabiéndose vulnerable en esta vida, haciendo un esfuerzo sobrehumano, sabiéndose débil y frágil ante la realidad, tomo el teléfono y marcó, temblorosa, fatigada, cansada,harta de esta cuestión de soportar sin que nadie le ayuda, de ayudar a los demás sin recibir ayuda, se servir, sin ser servida, de amar, sin recibir amor.


Soportar sin que nadie le ayudara, de ayudar a los demás sin recibir ayuda, se servir, sin ser servida, de amar, sin recibir amor.


La música seguía envolviendo la melancolía de la habitación, un disfraz superficial para evitar saberse que estaba apunto de acabar con todo lo que una vez conoció como vida, se escucha el teléfono timbrar, se oye, el silencio cortante de la espera, de verse envuelto en si contestara la Eduardo, si el tiempo no le jugara una broma, si Dios en verdad esta allí detrás de sus palabras. 


 Si Dios en verdad está allí detrás de sus palabras


Eduardo contestó sin saber a duras penas se le escuchaba, era más de media noche, y la mayoría de las personas ya se encontraban dormidas a esas horas donde la luz deja de penetrar en nuestra esencia. Le pregunta a Nat que era lo que sucedía, por que lo llamó  a estas horas, cuando no recibió respuesta, del otro lado de la línea telefónica, supo que algo andaba mal. 


cuando no recibió respuesta, del otro lado de la línea telefónica, supo que algo andaba mal. 


Entonces le pregunto a Nat, si necesitaba algo o había una cosa que él podía hacer para ayudarle en ese momento, pero lo único que escucho del otro lado del auricular lo dejó helado, Nat le dijo con palabras entrecortadas y con una débil voz que ya no quería vivir. 


Eduardo conocía bien la historias...


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