“Reflejos del Alma: Cuando la Oscuridad Nos Obliga a Mirarnos”
Hay momentos en los que el alma se vuelve un espejo roto. Nos miramos y apenas reconocemos lo que vemos: fragmentos de emociones, recuerdos distorsionados y la sombra de lo que fuimos. En el silencio de nuestro interior, los sentimientos más profundos —esos que intentamos ocultar— hablan por nosotros.
Este poema, “En el interior de su alma”, es una mirada hacia ese abismo personal, donde los reflejos dorados y plateados se entrelazan con la oscuridad, mostrándonos que el verdadero miedo no está afuera, sino dentro de nosotros mismos.
El reflejo de lo que somos
“En el interior de su alma
se reflejaba la agonía de su ser,
sentimientos en silencio,
sentimientos encontrados.”
La lucha interna entre lo que mostramos y lo que sentimos es una constante en el ser humano. Podemos guardar silencio, pero los ojos —esas “ventanas del alma”— siempre revelan la verdad. La poesía aquí nos recuerda que ninguna máscara puede ocultar del todo el sufrimiento o la confusión.
Los espejos del recuerdo
“Entre cristales fragmentados
me encuentro hoy en día
cortándome con el reflejo acuoso
de tu recuerdo.”
El espejo se transforma en un símbolo de la memoria. Lo que una vez nos dio luz, ahora hiere. En esta imagen poética, los fragmentos del pasado se convierten en filos cortantes, recordándonos que aferrarse al dolor solo profundiza las heridas.
Los “reflejos dorados” y “plateados” son las emociones que sobreviven: el amor que aún brilla, pero también la frialdad que el tiempo instala en el corazón.
Entre espejos y confusión
“Espejos naranjas, naranjas espejos
todos somos uno, uno somos todos,
y ahora que intentas volver
estás flotando entre nubes de confusión.”
Aquí aparece un momento casi espiritual. Los espejos dejan de ser objetos individuales para convertirse en metáforas de la conexión entre las personas. Todos reflejamos y absorbemos algo del otro; todos compartimos una parte del mismo caos. Pero cuando la confusión domina, es difícil distinguir qué parte del reflejo es nuestra y cuál pertenece a los demás.
La oscuridad y el autoconocimiento
“Oscuridad no sólo es noche,
oscuridad no es que no haya luz de día,
oscuridad no es un color negro absoluto,
oscuridad no es cerrar los ojos y dejar de ver.”
“Oscuridad es ver el tiempo
a través de la luz,
ver el infierno que hay en nosotros
y temerle a ser quienes somos.”
Esta última parte es el corazón del poema. La oscuridad no se presenta como ausencia de luz, sino como presencia de conciencia. Es la claridad de ver nuestro propio infierno, nuestros errores, miedos y verdades. El poema nos invita a dejar de temerle a esa oscuridad interna y reconocerla como una oportunidad para entendernos.
Reflexión final: abrazar la sombra para ver la luz
A veces, no necesitamos más luz, sino aprender a mirar dentro de la oscuridad sin huir.
“En el interior de su alma” nos recuerda que somos espejos fragmentados, pero que en cada grieta también hay un destello de verdad. La oscuridad, lejos de ser el enemigo, puede ser el espacio donde por fin aprendemos a reconocernos.
Quizás el verdadero reflejo del alma no está en lo que mostramos al mundo, sino en lo que enfrentamos cuando cerramos los ojos.
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