Tanatología: Breves pautas para duelo por muerte




Cuando hablamos de cuestiones de muerte por lo general, tocamos la sensibilidad de las personas, ya que es un tema algo complejo de abordar,  pero al referirnos al duelo no solo hacemos mención de los aspectos de la perdida humana, si no también de una relación amorosa, de una mascota, o inclusive de algún bien material. 

No se habla a grandes rasgos de como es que esto llega afectar a la funcionalidad de las personas, alguien que esta pasando  por un momento terrible de su vida y por lo particular tienden a invalidar por completo a las personas que transcurren por esta etapa, sonara muy al Joker sin embargo, vivimos en una sociedad donde estamos acostumbrado a minimizar el dolor ajeno, maximizando nuestras experiencias egocéntricas, bien lo decía David Foster Wallace, es un discurso (Esto es agua), donde nos dice que es muy sencillo caer en este pensamiento de filtro donde la única persona real e importante en el mundo soy yo mismo. 

Continuando por la linea del duelo, he recopilado algunas de mis notas de clases de Tanatología de la Universidad, para realizar un reflexión y compartirles algunos puntos de que me parecieron importantes. 

Experiencia mindfulness




La experiencia mindfulness tiene que ver con el hecho de dejar toda esa rumia mental que traemos con nosotros mismos en el momento de duelo, para los que no tengan idea de en que consiste esto, es estar presente en el momento, que quiere decir esto, el mindfulness es un gran herramienta para calmar, relejar, tranquilizar.

El mindfulness nos da pauta después para que en la sesión de duelo por muerte, podamos abordar a la persona con preguntas, parecido al método socrático, mejor conocido como mayéutica, preguntas que harán que la persona terminen de comprender y reflexionar sobre su situación. 

¿Cómo iniciarse en el mindfulness?

Según lo que recuerdo de mis clases de psicología de cuarto o quinto grado, podría resumirlo en 3 pasos.

  1. Encontrar un espacio adecuado: un espacio sin distracciones, de preferencia silencioso, y por lo general alejado de cualquier estimulo que nos pueda hacer perder la concentración. Por cierto también debemos de estar cómodos de lo contrario no la pasaremos pensando en como es que nos duele la espalda en la posición en el aunque estamos. 
  2. Concentrarse en las sensaciones: cuando hablo de concentrarnos en las sensaciones, e refiero a prestar atención a la cosa mas importante que uno tiene que prestarle atención en el mindfulness, y si alguno de ustedes ya conoce algo sobre lo que estoy hablando de seguro ya lo sospechan, así es la respiración. La respiración nos permite entrar en un estado de calma y relajación, además que por lo particular si nos concentramos en nuestra respiración podemos llevar nuestra mente a un estado de absoluta nada.
  3. Hacer un análisis de lo que acabamos de experimentar: como nos sentimos al realizar el ejercicios, que es lo nos gusto, lo que no nos agrado, como es que me sentía antes, como es que me siento ahora. 

Preguntas para el usuario 




A continuación en la sesión después de haber pasado por los anteriores pasos que he mencionado, se le hacen un preguntas de introspección al usuario, para que este pueda y asimilando de mejor manera su duelo. A continuación la preguntas: 

  • ¿Háblame de lo que has estado viviendo?
  • ¿Cómo has luchado con ello?
  • ¿Cómo han sido tus síntomas?
  • ¿Qué otras cosas aparte del dolor te sucede?
Las siguientes preguntas ayudan a usuario a identificar su situación actual, las estrategias que ha empleado para afrontarlo, las cosas que ha llegado a experimentar, y como es que dicho acontecimiento afecta otras esferas de su vida. 
  • ¿Cómo te gustaria que fuera tu vida en cinco años?
  • ¿Cómo has lidiado con ello?
Estas ultimas dos preguntas, estas mas encaminadas a ver como es que la persona se visualiza  a futuro, ya sea que se mire a si mismo en un escenario catastrófico o esperanzador, es algo de lo cual podemos agarrarnos como terapeutas para poder hacer una intervención. 

Registro de estrategias 

Pensamientos dolorososESTRATEGIAEficacia a corto plazoEficacia a largo plazo¿Cuál es el costo de empelar dichas estrategias?
Ejemplo: ruptura amorosa, mi  ex pareja jamás me querrá de nuevo. Guardar fotos y pertenencias, en un sitio donde solo se yo que están.5 de 101 de 10Si guardo las fotos en un lugar que solo yo se es mas probable que termine por verlas, y que despierten en mi sentimientos y emociones de tristeza

Tabla.1.1

A continuación, les presento un formato que nos permite identificar las pautas necesarias para realizar una estrategia eficaz, que pueda mantenerse a largo plazo y sea beneficiosa para la persona.

En primer lugar, debemos considerar los pensamientos dolorosos, aquellos que aparecen en nuestra mente, nos hacen sentir incómodos y generan malestar. Un ejemplo común sería el caso de una ruptura amorosa. Sin embargo, esto también se aplica al ámbito de las pérdidas humanas. Para explicarlo mejor, pongamos otro ejemplo: la pérdida de un ser querido. Si esa persona falleció, ¿qué pensamiento podría surgir? "Jamás podré recuperarme de esto."

Una vez que hemos analizado el pensamiento, el siguiente paso es observar qué estrategia utiliza la persona o cuál empleamos nosotros mismos para afrontar la situación. En el ejemplo de la tabla 1.1, podemos observar que, a pesar de terminar una relación amorosa, la persona decidió guardar las fotos en un lugar donde no tuviera acceso fácil a ellas.

¿Es esta estrategia realmente eficaz en ese momento? Tal vez sí. Sin embargo, a largo plazo, la persona podría buscar esas fotografías en un momento de debilidad o encontrárselas accidentalmente, lo que podría derivar en una recaída emocional. Por lo tanto, clasificamos la eficacia de esta estrategia con un 5 de 10 a corto plazo y un 1 de 10 a largo plazo.

Finalmente, se debe realizar una reflexión personal: ¿esta estrategia me está ayudando a alcanzar el estilo de vida que realmente deseo? ¿Contribuye a mi bienestar óptimo?

Aprender a validar 




A continuación, veremos los siguientes puntos: la validación y el duelo. El duelo no consiste en olvidarse de la persona, sino en aceptar su ausencia. En primer lugar, hablaré sobre la validación.

Es importante mencionar que, al validar, debemos hacerlo desde la emoción, no desde la conducta. De esta manera, podremos asociar mejor lo que la persona está experimentando.

Entender que una cosa es la emoción y otra la conducta nos permitirá analizar la situación de manera más objetiva y, a partir de ahí, realizar una intervención adecuada. Evitemos frases como "échale ganas" o "todos mueren, ya pasará", ya que estas son completamente invalidantes y erróneas. Si deseas aprender a validar, hazlo desde la compasión, no desde la denigración.

Por otra parte, el duelo no es olvidarse de la persona; es aceptar y superar que las cosas en tu vida han cambiado. Este proceso requiere adaptarse y ajustarse a un nuevo estilo de vida. Claro está que esto ocurre de forma paulatina, permitiendo que la persona viva su duelo de manera natural.

En el mejor de los escenarios, si el duelo no se convierte en patológico, llegará un momento en que la persona no olvide, pero sí aprenda a vivir con esa pérdida. En otras palabras, se acepta y se supera.

Preguntas para reflexionar 



Enseguida les presentaré algunas preguntas para reflexionar, encaminadas a este aspecto de la intervención:

  • ¿Háblame de lo que has estado viviendo?
  • ¿Cómo has luchado con ello?
  • ¿Cómo han sido los síntomas?
  • ¿Qué otras cosas, aparte del dolor, te han sucedido?
  • ¿Cómo te gustaría que fuera tu vida en cinco años?
  • ¿Cómo has lidiado con ello?

Con estas preguntas puedes indagar más respecto a cómo la persona está sobrellevando las cosas en su vida. Así que úsalas siempre empleando un lenguaje y tono adecuados. Sin sonar demasiado entrometido, ponte en el lugar del otro y comprende que también es difícil hablar sobre lo que está ocurriendo.

Conclusión 



En conclusión, para darse cuenta si alguien ya ha superado el duelo, por lo general una muestra clara de ello es el hecho de poder hablar de la situación sin que genere malestar. En el caso de una ruptura amorosa, poder ver a la persona sin sentir que el mundo se le viene abajo; o, en el caso de una pérdida humana, mirar las fotografías del ser querido sin sentirse morir o melancólico, y no dejarse hundir por el peso de lo acontecido.

Para indagar y profundizar mas 


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