Entre Sombras y Silencios: El Dolor de un Amor Perdido

 


“Almas Distanciadas: Cuando el Amor se Pierde en la Oscuridad”

Hay amores que no terminan de morir, sino que se disuelven lentamente en el silencio. “Almas distanciadas” es un retrato poético de esa desconexión emocional que ocurre cuando dos personas dejan de conocerse, cuando las palabras ya no bastan y la distancia se vuelve una barrera invisible.
El poema es una elegía a lo que fue, pero también una reflexión sobre lo que queda cuando el amor se apaga y solo permanecen las sombras del recuerdo.


El vacío de no saber del otro

“No sé nada de ti,
tú no sabes nada de mí,
como dos almas perdidas
entre las penumbras estamos.”

El poema abre con una confesión sencilla pero devastadora: el desconocimiento mutuo. Dos almas que antes compartían un fuego ahora son extrañas entre sí. La imagen de las “penumbras” refuerza esa sensación de pérdida de identidad y de conexión. El amor, una vez luz, se ha convertido en un eco lejano.


El fuego apagado de la pasión

“Buscamos con intensidad
la llama de la pasión que nos unía,
ahora solo queda frialdad y oscuridad.”

El paso del tiempo y las heridas del alma han apagado la pasión. Lo que antes era fuego y deseo ahora se ha convertido en un vacío frío. Esta transición simboliza no solo el final de una relación, sino la transformación emocional que deja una pérdida: aprender a convivir con la ausencia de calor donde antes ardía la vida.


El intento de recuperar lo perdido

“Así que dime de una vez con la mirada,
así que mírame una vez más, mírame
a través de las palabras y dime si me amas.”

Aquí se siente el último intento de comunicación, ese deseo desesperado de volver a sentir que aún hay algo que rescatar. La mirada, las palabras, los gestos —todo se convierte en un medio para buscar una respuesta que quizás ya no existe. Este momento encapsula la vulnerabilidad del alma que no quiere aceptar el final.


La eternidad de la ausencia

“Niña eterna eres,
niña eterna serás,
atrapada,
en la sombra quedarás.”

Estos versos marcan un giro simbólico. La figura de la “niña eterna” representa la parte del ser amado que nunca creció, que se quedó estancada en el pasado, aferrada a la sombra. Es una metáfora del recuerdo congelado en el tiempo, un amor detenido en su propio dolor.


El autoengaño y la oscuridad elegida

“Nada tuvo sentido desde un inicio,
pues las promesas se volvieron huecas
en tu compromiso,
ahora luchas por salir de tu propia oscuridad,
la misma que decidiste abrazar
desde el día que te fuiste.”

En este cierre, el poema deja entrever resignación y lucidez. La oscuridad ya no es solo un símbolo del abandono, sino una elección. La persona amada se hunde en su propio vacío, víctima de sus decisiones. Mientras tanto, la voz poética observa desde la distancia, entendiendo finalmente que algunas separaciones son inevitables porque cada alma debe enfrentar su propia sombra.


Reflexión final: Cuando amar ya no es suficiente

“Almas distanciadas” es una exploración honesta del fin del amor. Nos recuerda que hay distancias que ni la pasión ni el recuerdo pueden salvar. A veces, el amor no muere porque se deje de sentir, sino porque uno de los dos decide abrazar su oscuridad y perderse en ella.
Aceptar esa distancia no es rendirse, sino entender que cada quien tiene su propio camino para reencontrarse con la luz.

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