La
cebra y la guacamaya
Eran las tres de la mañana y tu hermana
aun no despertaba, tus latidos del corazón
comenzaron a volverse más
prominentes.
Pensantes por un momento que estaba
grave o le sucedía algo, pero en
realidad
estaba sana y salva y no le ocurría
nada.
Era feliz después de mucho tiempo de
pasar siendo una cebra de color blanco y
negro ahora la vida le pintaba de otro
color.
Me recuerda bajamente, sin embargo,
ella siempre permanece en mi corazón,
la tiendo firme y sin razón, en mi
mente sus ojos jamás olvido, en su ser
soy
quien soy.

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